FOTOFOBIAS

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Cincuenta años

Pablo Grancharoff

 

19 x 19 cm

72 páginas.

Chau rulos

El puntapié inicialᅠ de este trabajo lo dio Charly, mi peluquero. Hace algunos meses, mientras me cortaba el pelo, me recomendó masajes capilares. “Todavía es posible salvar los rulos”, dijo.ᅠ En los quince minutos siguientes, me perdí pensando en las cosas que “todavía” eran posibles salvar y en las que ya no. Le pedí que me guardara un par de rulos en una bolsita, que hoy ilustran la tapa de este libro,ᅠy me fui.

En el camino de regreso a casa, hice un recorrido por mi cuerpo. Obviamente, empecé por mi cabeza que, a pesar de los intentos de Charly,ᅠimagino que será calva en algunosᅠaños. Seguí por las arrugas de mis manos y las de mi cara, pues todavía tenía fresca la imagen que me devolvía el espejo de la peluquería. Reparé en mis tetas, que me abultaban la remera, y después palpé mi panza, que hace un tiempo emprendió su irremediable camino de ida. Al llegar a casa me medí y descubrí que ya no mido 1,82 m.

En los días sucesivos me asaltaron un montón de recuerdos. Algunos me despertaron sonrisas y también carcajadas, otros me hicieron brotar algunas lágrimas.  Reviví etapas en las que me sentí Superman y otras en las que me sentí Pierre Nodoyuna. Me vinieron varios nombres a la memoria y varias caras sin nombre.ᅠ Personas que dejaron huella y otras que dieron ligeras pinceladas. Recordé historias de amor e historias de desencanto, momentos entrañables y episodios familiares. Pero no teman: este paquete de recuerdos es mío y de las personas con las que los viví, y no tengo planes de publicarlos en este libro.

Sin embargo, hay otros recuerdos sobre los que sí quiero hablar: los que nos unen, los que forman parte de nuestra historia común y nos hacen semejantes. Episodios que nos tocaron vivir, objetos que marcaron épocas y frases que quedaron grabadas en nuestras emociones.